
Una sonrisa. Ortega entrenó con los Azules tras saber que no volvía a River.
En medio de varias especulaciones y minutos después de haberse enterado de que su regreso a River Plate se vería frustrado, una vez más, ayer Ariel Ortega se entrenó junto al plantel de Independiente Rivadavia.
Pasadas las 19, el Burrito Ortega arribó al predio de Dalvian junto con sus compañeros en un colectivo. El resto del plantel había entrenado también por la mañana, en el gimnasio del club, y por la tarde, y una vez que se enteró de que su retorno al Millonario no se haría, el jugador jujeño se presentó en el Bautista Gargantini para cumplir el segundo de los turnos pautados por el cuerpo técnico encabezado por Jorge Ribolzi.
Por disposición del cuerpo técnico azul, la práctica se desarrolló a puertas cerradas y no se le permitió el ingreso a ningún medio de prensa. Por lo poco que se pudo observar desde afuera y a lo lejos, Ortega se mostró de buen ánimo y se entrenó con normalidad junto al resto del equipo.
En la práctica de la tarde, los jugadores azules sólo se abocaron a tareas recreativas, esto debido a que por la mañana realizaron un gran esfuerzo y por eso el DT de Independiente, el Ruso Ribolzi, decidió bajar la intensidad y realizar algo más liviano.
Daniel Garipe volvió a practicar con normalidad. El Puma no había podido entrenar con normalidad debido a que estuvo afectado por una gripe. Hernán Buján, el otro jugador que estaba con algunas molestias, realizó una rutina diferenciada.
Fuente: Uno.
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