Villaseca y Zapata festejan el segundo gol de los de Sperdutti. Parecía fácil para el Botellero, que vencía 3-0, pero el Mensana se puso a tiro de empate, y Gamba, sobre el final, hizo el cuarto. Foto: José Gutiérrez / Los Andes
En los tres choques disputados entre ambos equipos en lo que va del actual campeonato el Cruzado ya cantó victoria en dos partidos y en el otro cotejo hubo empate.
Fue el equipo blanquinegro el que salió con decisión en busca del arco contrario, pero Maipú, con practicidad, sacó ventajas. Y en una de las primeras aproximaciones con peligro, el Súper Dépor logró abrir el marcador por intermedio de Villaseca, quien sacó un potente remate que alcanzó a tapar Godoy, pero el rebote le volvió a quedar al delantero maipucino... y allí Villagol no perdonó.
A partir de ese momento, el equipo cruzado controló el juego y con mayor oficio y sapiencia supo aprovechar las ventajas defensivas del rival.
Apoyado en la solidez de Natalicchio, el fervor del Gringo Imbesi y la experiencia de Leonardo Torres como “director de orquesta”, Maipú creó varias situaciones de gol en el arco mensana. Así llegó el segundo tanto botellero, con el golazo de tiro libre del zurdo Zapata.
El Lobo contó con tres ocasiones clarísimas para poder descontar en el marcador, pero Anzorena primero, Prieto después y luego Benito desperdiciaron las tres inmejorables chances de gol.
Del otro lado, los delanteros maipucinos hacían estragos y construían la jugada del tercer gol de Lucas Gamba.
En el complemento, Gimnasia salió a “quemar las naves” y el Cogote Dillon, perdido por perdido, hizo ingresar a Ruiz, Ortiz y Álvarez para intentar cambiar la historia.
A pura voluntad, el Lobo descontó con los goles de Anzorena y Benítez en contra. Pero la heroica remontada –hubo una levantada– no llegó y Maipú, de contragolpe, liquidó el partido con el gol de Lucas Gamba, la figura del encuentro.
Fuente: Uno.
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