lunes, 12 de noviembre de 2007

Cabral fue el soldado heroico


Dio en la tecla. Víctor Cabral festeja el gol del triunfo junto a Sebastián Coria, quien fue el que colocó el preciso pase previo a la definición.
Todo llega. No hay mal que dure cien años y a pesar de los problemas, rispideces internas que generan los malos resultados, el equipo de Darío Alaniz no se desesperó nunca y ante la tormenta le puso el pecho. El apoyo de los dirigentes a la continuidad del cuerpo técnico provocó que el DT, Darío Alaniz tuviera la mente sólo puesta en este partido.
Cambios por allá. Cambios por acá y un nuevo aire para un San Martín que se paró en el campo de juego sabiendo lo que tenía que hacer; volver a tratar el balón con mayor tranquilidad. Hacerlo circular e inquietar en el área rival.
Y si San Martín intentaba inquietar en el área rival, Estudiantes colaboró aún más para que eso se produjera, ya que la línea defensiva visitante marcó en línea y eso le generó un dolor de cabeza al técnico Irigoyen. A tal punto que los volantes no pudieron hacer pie, perdieron la marca y se generaron espacios que fueron explotados por el incansable y batallador, Sebastián Coria.
Santos Miranda por izquierda metió un ida y vuelta interesante. Por derecha, Tersigni alternó entre malas y buena, aunque al movilidad de Cristian “Pampa” Cardozo por todo el frente de ataque fue clave hasta los 35 minutos del un primer tiempo monopolizado por el local, aunque claro, la falta de definición iba poniendo nerviosos a varios.
El esquema del León había mejorado en relación a las actuaciones anteriores. Ahogó al rival en la salida y manejó el balón con la inteligencia de Coria, pero la falta de profundidad y definición hicieron que Estudiantes tuviera un premio (el empate) demasiado grande para como se estaba dando el partido. Si hasta casi se va al camarín con lo que se habría transformado en una injustica, cuando sobre los 44’ Medina reventó el ángulo izquierdo de Batistella, previo remate desde 40 metros.
Por eso, el segundo tiempo, para el León debía ser más aguerrido. Y si bien no terminaba de ser lo mejor de lo que puede llegar ejecutar el equipo, el once de Alaniz tenía otro semblante.
Desbordes por derecha e izquierda. Centros que terminaban siendo inofensivos, simplificando la tarea de la defensa de Estudiantes que siempre jugó bajo el mismo esquema y bajo la misma actitud.
¡Pongan huevo la...! ¡Pongan huevo la p...! se hacía sentir la popular. Alaniz metió mano al banco y mandó a la cancha Alecha por Rosa y Cabral por Tersigni. Y fue el propio Cabral quien a los 5 minutos de haber ingresado, fue asistido magistralmente por Sebastián Coria. Cabral definió cruzado ante la salida de Herrera, para hacer revivir a un San Martín que una vez más encontró su juego, su gloria y que ahora, va por más.
Fuente: Los Andes.

No hay comentarios.: