
Recostado. Lucas Contreras y Jorge Detona pelean por la fluorescente.
Unos 100 hinchas de Leonardo Murialdo acompañaron a su equipo para darle su apoyo en el esperado encuentro frente a Andes Talleres.
Los Canarios se fueron más que contentos con el empate conseguido. Pero la alegría no pudo ser total porque durante el partido y en el final se enfrentaron con la policía y hubo incidentes, que terminaron con detenidos y heridos.
El primer cruce entre los parciales de Murialdo y las fuerzas del orden fue apenas llegaron al estadio de Talleres.
Cuando ingresaron y acomodaron sus trapos, invadieron el pulmón que los separaba con sus pares de Talleres e intercambiaron piedrazos. La calma llegó cuando un grupo de Infantería formó dos cordones y todo siguió con su curso normal.Pero la paz se volvió a romper en el entretiempo, porque los hinchas amarillos repitieron las agresiones con sus pares azulgranas, lo que provocó otra vez la intervención de la Policía.
Cuando iban 25’ del segundo tiempo los incidentes volvieron, pero esta vez sólo entre la policía y los visitantes. La fuerza policial comenzó a desplazarlos, lo que provocó roces.Cuando el partido finalizó, afuera del estadio, la policía fue en busca de los hinchas de Murialdo y los reprimió con balas de goma. Según el dirigente de Murialdo Norberto Alonso, hubo dos hinchas heridos, uno con un corte de tres puntos en la cabeza y otro con un fuerte hematoma en los testículos.
Producto de estos enfrentamientos quedaron detenidos al menos siete seguidores de Murialdo: dos en la Comisaría 34 y cinco en la séptima, dependencias policiales de Godoy Cruz.
Según el dirigente del club de Villa Nueva, entre los detenidos había menores.
Fuente: Uno.
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