
Gómez fue el que más buscó y al final se le dio. Marcó un gol que trajo un poco de aire fresco al equipo azul que, tras cuatro empates consecutivos, llegó al triunfo.
Tuvo que llegar el minuto 46 de la sexta fecha para que la Lepra cantara victoria y para terminar con la racha de empates y desatar el desahogo en el Parque.
Debió salir de los pies de Martín Gómez la puñalada goleadora que terminó siendo un acto de injusticia en la noche mendocina, aunque a esta altura poco le importa a Independiente hablar de merecimientos.
La atmósfera y el clima negativo que emanaba de las tribunas -insultos de todo tipo para Roberto Trotta pidiendo su salida- se trasladó al campo de juego y en la piel de cada uno de los hombres azules.
Por eso Independiente mostró más de lo mismo: desconcierto en los jugadores ante los vaivenes tácticos y muchas dudas para generar peligro en ataque. Nada de ese equipo voraz que todos esperaban para cambiar la historia.
La movilidad de Ortega (en su mejor expresión futbolística desde que está en la Lepra) para mostrarse libre y fabricar espacios, resultó lo mejor en la primera etapa, pero el Burrito no encontró buenos interlocutores y todo se diluyó hasta el final. La vergüenza de Martín Gómez en cada arranque sirvió para dar algo de ilusiones a los hinchas.
¿Qué hizo Los Andes? Aprovechó el nerviosismo local y entendió cómo debía jugar el partido. No se desesperó nunca y siempre manejó el balón con criterio y prolijidad. Apostó mucho por los costados y ahí sacó ventaja.
Primero le anularon un gol de cabeza a Juan Martín que era legítimo (el asistente cobró que el balón había salido cuando Vega envió el centro); y luego el propio delantero reventó el travesaño con otro testazo.
Así se fueron apagando los cuarenta y cinco minutos iniciales, entre la superioridad del Milrayitas, el juego apático de la Lepra y los reproches a todo volumen de los hinchas.
Los Andes no cambió el libreto y volvió a poner en aprietos a Guzmán en el comienzo del complemento. El uno se lo tapó a Martín cara a cara y luego fue Brusco quien salvó en la línea el remate de Acosta Cabrera.
Sólo la generosidad de Ortega y Gómez marcó el hambre de ganar de Independiente. De ellos salió lo más claro para intentar vulnerar la defensa de los rojiblancos. Gabriel Solís contó con su chance pero se topó con las manos de Díaz. Luego el “pelado”, ante gran asistencia del ex River, desperdició una ocasión seria entrando libre por el sector derecho.
Los Andes continuó mejor en el traslado de la redonda y parecía que lo ganaba en cada contra. Daba la sensación que el conjunto de Della Pica tenía todo para meterse los tres puntos en el bolsillo.
Pero como en una película de suspenso apareció sobre el epílogo el actor principal, el Gómez lasherino más conocido en el Parque para meter un remate cruzado y desatar la bronca contenida.
Algo que ni siquiera apaciguó los insultos hacia Trotta.
Fuente: Los Andes.
2 comentarios:
very awsome.
very cool.
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