viernes, 19 de septiembre de 2008

El poder de la victoria


Clave. Hernán Encina se presenta como uno de los jugadores más importantes en la levantada que tuvo Godoy Cruz. Sapito aporta marca y mucho en la creación
El tiro del final de Víctor Figuero que terminó en el arco del mendocino Martínez Gullotta no sólo fue un desahogo porque se cortó la racha de cuatro partidos sin triunfos y se salió del descenso directo. También representó un gran golpe de confianza para los jugadores bodegueros.
¿Qué significa esto? Que la victoria tiene otro significado que va más allá del rendimiento futbolístico. Es un antes y un después en la mentalidad y la fibra de este nuevo Godoy Cruz. Un mensaje claro que los futbolistas seguro que captaron: darse cuenta que pueden sea cual sea la camiseta que tienen adelante. Que animarse y “faltarle el respeto” al rival es el camino que puede llevar a la salvación al equipo mendocino, cuyo propósito es mantener la categoría.
Dicen que el fútbol es un estado de ánimo; y muchas veces esto se refleja en el campo de juego. Y en la actualidad el Expreso está en alza desde lo anímico, porque viene de empatar de visitante ante San Martín de Tucumán y bajó a un grande como Racing Club, no poca cosa cuando estas dos instituciones mencionadas son competidores directos con el Tomba, cuando se piensa en la tabla del descenso.
Está claro que la actitud del conjunto es otra, aún con muchos errores por corregir en lo colectivo, el cambio que el equipo puso de manifiesto sobre el rectángulo de juego en los últimos dos partidos es grande en relación a los encuentros anteriores.
Cada uno se anima más, ya no miran con excesivo cuidado la camiseta que se tiene enfrente -cualquiera sean los colores-, un aspecto que el Tomba pagó demasiado caro en el Malvinas Argentinas, ante San Lorenzo de Almagro y Vélez Sársfield, principalmente.
Pero ahora todo parece ser diferente, un capítulo aparte dentro de una misma historia. Y para que ello sucediera, seguro que algo se modificó en la interna de cada uno de los futbolistas, y el receso por las eliminatorias sudamericanas se presenta como una prueba eficiente de que sirvió para trabajar más duro y encontrar cierto equilibrio que, luego de Banfield por la primera fecha del Apertura, Godoy Cruz había perdido.
Esto tampoco debe tapar la tarea de los muchachos de Oldrá, que la pasó mal en la primera etapa frente a la Academia (fue decisiva la tarea de Ibáñez) donde volvió a evidenciar falencias tácticas y un desequilibrio entre la zona media y la última línea.
Después el equipo se afianzó de atrás hacia adelante y comenzó a generar más juego en ofensiva, por eso elaboró varias situaciones para convertir.
No hay dudas que el Gato es consciente de todo esto y sabe perfectamente que aún su elenco no puede lograr la ansiada identidad que todo equipo necesita para lograr los objetivos planteados.
Tal vez los triunfos ayuden a encontrarla más rápido de lo pensado y cabe destacar que, haber conseguido cuatro de los últimos seis puntos en juego, puede resultar vital para que esa idea de equipo, se logre en los próximos juego. Ahora viene otra gran prueba en terreno visitante.
El plantel se juega otra final y nadie se escapa de esto. Por suerte ya se dio cuenta cuál es el sendero indicado para transitar.
Fuente: Los Andes.

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