
Parejo y trabado. Atencio, de Murialdo, toca desde atrás a Tagua de Rivadavia. El árbitro dejó pegar demasiado
¿Murialdo no supo liquidarlo cuando pudo hacerlo? ¿Rivadavia no se dio por vencido? ¿Arias influyó de alguna manera con sus fallos en el resultado? Todos estos interrogantes tienen una misma respuesta: sí.
Yendo por partes, y tal como se le había presentado el encuentro a Murialdo, el dueño de casa tuvo chances para aumentar la diferencia conseguida a poco de iniciarse el complemento cuando Minich cambió por gol una asistencia de Olivera.
Sin embargo, las ocasiones que generó el Canario fueron dilapidadas por sus atacantes y en lo que fue la más clara, Molina estrelló un tiro libre en el horizontal.
Eso fue todo lo que hizo el equipo de Videla, que tuvo a jugadores como Campagnani, Olivera y Dicarloantonio como sus mejores piezas en un encuentro que fue parejo. ¿Y Rivadavia? En la primera etapa hizo méritos para ponerse en ventaja, pero Dicarloantonio estuvo perfecto y en tres oportunidades le ahogó el grito sagrado a Canet, dejando en claro que era su tarde y que, salvo un error, la visita podía convertirle.
En la segunda parte las emociones llegaron todas juntas. Tras el tanto de Minich, los protagonistas confundieron el “meter” con alguna pierna fuerte y por eso el encuentro se hizo friccionado, por lo que el árbitro Arias debió cortar por lo sano y amonestar. Primero expulsó a Alonso y, luego, cuando se jugaba el primero de los 4’ adicionados, Pablo Godoy es derribado en el área y el juez entendió que hubo simulación; como el jugador estaba amonestado, lo expulsó.
El partido se había desvirtuado y Molina ¿por hablar? también dejaría la cancha. Pero lo mejor estaba por llegar, cuando a los 52’ Moyano le puso justicia al marcador y estampó el empate. Hubo festejo visitante, desmedido, que pudieron haber evitado para no generar discusiones con los locales.
El Jarillero festejó con el último suspiro
Se había puesto chiva la historia para Palmira. Con el 2-0 a favor promediando la primera etapa, el Jarillero parecía encaminarse a conseguir sin sobresaltos su primer triunfo en el torneo Clausura. Nada más alejado de la realidad que acontecería unos minutos después.
Con mucho corazón y amor propio, los (buenos) pibes de Fundación Godoy Cruz reaccionaron y lograron empardar la historia. Y en cada avance visitante, en el estadio Jarillero había presunción de hazaña.
Sin embargo, el que acertó el pleno en el final fue el Jarillero. Mario Fernández, de impecable labor, sancionó correctamente una falta de Fernando Vega a Carlos Blanco (cuando este último se relamía para empujar el centro de Mestre) dentro del área y el recién ingresado Bruno Barzotti cambió el penal por el agónico gol de la victoria jarillera.
Sin embargo, el que acertó el pleno en el final fue el Jarillero. Mario Fernández, de impecable labor, sancionó correctamente una falta de Fernando Vega a Carlos Blanco (cuando este último se relamía para empujar el centro de Mestre) dentro del área y el recién ingresado Bruno Barzotti cambió el penal por el agónico gol de la victoria jarillera.
El resultado fue justo. Salvo en algunos pasajes del complemento, fue Palmira el conjunto que propuso audacia desde el inicio. El Jarillero había encontrado la ventaja en otro penal bien sancionado (mano de Nolly en el área) por el juez del encuentro, que Clavijo ejecutó con enorme categoría.
Cinco minutos después, el mismo Clavijo puso una pelota bárbara para el pique en diagonal y a las espaldas de Álvarez de Mezzatesta, quien definió con un magistral toque de zurda. Golazo.
El sacrificio y las ganas de Fundación sacaron a Palmira de su andar sereno. Un minuto antes del final, Álvarez descontó. En el arranque del complemento, Barrera -con otra bonita definición- estampó el 2-2. Amaneció otro partido, en el que el Jarillero terminó festejando.
Fuente: Los Andes.
Fuente: Los Andes.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario