
Al manotazo. Así van Matías Delclaux, de Talleres, y Pablo Jerez, de Murialdo. Olivera se desentiende. Aunque nada justifica la violencia y los incidentes que por añadidura surgen en ese ámbito, lo destacado en la cancha del Canario (ver recuadro) fue lo que pasó fuera de los noventa minutos, por sobre el fútbol sabatino. Y luego de un comienzo prometedor de Talleres, Murialdo emparejó el desarrollo y casi sobre el final de la primera parte encontró el premio otorgado por el portero Oscar Molina, lo que al final le dio el triunfo para sacarle el invicto al Matador.
Roberto Vera bancó bien los “viajes” de un defensor por derecha, alargó para Mario Páez que desde fuera del área le pegó con alma y vida al centro del arco, ahí estaba Molina, que quiso embolsar la pelota y lo único que hizo fue acomodarla en la red.
1-0 para Murialdo en la mejor parte del juego, que fue la primera. Pero todo comenzó con un equipo azulgrana mejor plantado que inquietaba rápidamente con un cabezazo cruzado de Marcelo Bramucci.
Poco le duró el ritmo a Talleres y el Canario se acomodó con la presencia de Campagnani sacando todo desde el fondo; con el valor agregado del todo terreno Olivera y la buena tenencia de pelota en los pies de Jerez y Vera.
Un par de llegadas de los dirigidos por Videla antes del gol redondearon la remontada del campeón del Apertura.
El complemento desmejoró considerablemente y dejó poco para rescatar.
Pablo Quinteros cambió el dibujo pasando a defender con tres atrás, haciendo ingresar a Sebastián Córdoba y Cristian Maldonado arriba. Igual no pudo revertir la tendencia ganadora local.
Para colmo se lesionó Delclaux con las sustituciones agotadas, empeorando la situación visitante.
Murialdo aguantó la recarga en número de la ofensiva tallarín y esperó para festejar desmedidamente luego del pitazo final.
Fuente: Uno.
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