
DOLOR DE CABEZA. El entrenador perdió consenso tras la caída leprosa del viernes, frente a Unión. Ahora, sectores de la dirigencia azul analizan cómo sería la desvinculación desde lo económico.
Tras la derrota de Independiente Rivadavia en Santa Fe, ante Unión, el mismo Roberto Trotta ponía en duda su continuidad al frente del equipo. El “tengo doce horas para saber si sigo” que disparó el DT parece ser una premonición. Pero no la única.
El entrenador, al igual que algunos jugadores, tenía programado viajar hacia Buenos Aires para pasar el fin de semana con su familia tras el encuentro disputado en Santa Fe y reincorporarse mañana a los entrenamientos. Pero Trotta decidió retornar ayer en el colectivo con el plantel a nuestra provincia para finalmente reunirse anoche con el presidente.
Si a esto le agregamos que la relación de Trotta con el hincha de Independiente está totalmente deteriorada (en el último encuentro de local de la Lepra ante Los Andes la hinchada colgó varias banderas en repudio del DT) y que el Cabezón tampoco tiene ninguna clase de apoyo dentro de la comisión directiva, salvo el del propio presidente, las horas del adiestrador estarían contadas en el Parque y la novela habría tenido su capítulo final en el cónclave de anoche.
Trotta tiene un contrato con Independiente que lo ligaba por tres años pero la situación en la que se encuentra el técnico parece ser insostenible y sería una salida inevitable para descomprimir una situación que ya parece ser insostenible.
Los números de la campaña de Independiente son evidentes y están lejos de reflejar la realidad de un plantel armado para pelear por el ascenso y que cuenta entre sus filas con un refuerzo de la categoría de Ariel Ortega. La Lepra jugó siete partidos y sólo ganó uno. Tiene 7 puntos y está a mitad de tabla.
¿Quién llegaría?
Hace ya tiempo que vienen sonando varios apellidos para asumir la conducción técnica de Independiente Rivadavia.
Es de público conocimiento las charlas que existieron entre los dirigentes de Independiente y Daniel Alberto Passarella. Es por eso que no es descabellado pensar en la llegada al Parque de Héctor Pitarch, un hombre del riñón del ex entrenador de la selección nacional, quien haría su primera experiencia como entrenador.
Pitarch, además, es un hombre que conoce y mucho al Burrito Ortega y este también sería un punto a favor para el arribo del colaborador de Passarella.
Pero en la danza de apellidos también sonaron otros como Leonardo Madelón, Julio Falcioni, Gustavo Alfaro, la dupla Zaccanti-Sosa y hasta el de Ricardo Caruso Lombardi. Éste último fue desmentido por la dirigencia Azul.
Madelón y Alfaro estarían esperando una oferta para dirigir en primera división, al igual que Falcioni, quien estaría muy cerca de Huracán de Parque Patricios.
Fuente: Los Andes.
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