
Hay equipo. El “Chino” Yacopini junto a Daniel Vila, dirigentes y todo el plantel posaron con las batas preparadas por el empresario automotor.
A cuatro días del inicio de la segunda rueda del torneo de la Primera B Nacional los jugadores, el cuerpo técnico y los dirigentes de Independiente Rivadavia pasaron ayer al mediodía un momento de distensión y emotivo en un campo de Tupungato, gracias a una invitación que les hizo Adrián Yacopini.
En este agasajo participaron todos los futbolistas que integran el plantel profesional de la Lepra, el técnico, Jorge Ribolzi, sus colaboradores y los dirigentes Daniel Vila, Nicolás Becerra, Ricardo Lemos Granata y Beto Rez Masud.
La reunión tuvo su espacio emotivo cuando el titular del Azul habló y dijo que “tenemos que tener como ejemplo a Adrián, que salió adelante de una difícil situación. Hay que tener la fuerza que tuvo él”.
En los primeros días de enero de este año la hija del empresario automotor, Kiara, de 8 años, falleció en un accidente automovilístico, y a eso hizo referencia el presidente azul en su discurso.
Yacopini, también emocionado, les dijo a los jugadores: “Les deseo mucha suerte y que asciendan, porque queremos un equipo de Primera”.
Luego les regaló a cada uno de sus invitados una bata blanca con el nombre de cada uno en la espalda y el logo de la Lepra y de su empresa en el frente. Éste también fue un momento conmovedor, ya que contó que las había elegido con su hija.
Como para distender el clima se presentó un dúo de humoristas que animó la reunión con su actuación. Incluso los jugadores y los directivos se animaron a cantar con el karaoke que organizó Cacano, quien también participó en el agasajo.
Allí, la mayoría se le animó al micrófono e hizo lo que pudo, dejando en claro que es mejor verlos dentro de una cancha de fútbol.
Los que cantaron tuvieron premio, ya que Cacano les regaló un llavero, una remera y una gorrita de su bar.
El menú fue costillar a las llamas y empanadas criollas, aunque también hubo un ágape con quesos, vinos, aperitivos y jugos.
Así, Independiente Rivadavia pasó un día totalmente distinto esperando el reinicio del torneo de ascenso. No hubo fútbol ni ejercicios físicos exigentes como en la pretemporada, pero sí buena onda y diversión.
Fuente: Uno.
Fuente: Uno.
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