No hay nada más fácil que hablar con un resultado puesto, pero en este caso quedó una sensación muy fuerte de que Godoy Cruz con once jugadores no habría perdido con Racing. La arrebatada expulsión de Hernán Encina, con dos tarjetas en tres minutos, desequilibró a un Tomba que se estaba animando ante una muy floja Academia.
Los dos equipos se pararon con líneas de cuatro en defensa y en el medio, más preocupados en que nos les conviertan que en convertir. Y sin caer en frases hechas, realmente el partido empezó a jugarse como una final.
Está claro que los dos luchan por un mismo objetivo, por eso entraron con más miedo a no perder que a buscar el triunfo. Hasta la mitad del primer tiempo casi que no hubo jugadas de peligro, salvo una chilena suave del Payaso Lugüercio, que atajó Ibáñez, y un zurdazo de Leandro Caruso en la medialuna, tras sacarse a un defensor de encima y que Migliore atajó abajo.
De todos modos, fueron jugadas aisladas, hasta que a los 29 minutos, y después de insistir a puro pelotazo para Caruso y Jiménez, Figueroa se desprendió de la línea de cuatro, se escapó por izquierda, eludió a Sosa y en el mano a mano tapó el arquero académico.
En esa jugada, Godoy Cruz se dio cuenta de que se podía y que haciendo el juego que venía teniendo el triunfo era posible. Por eso empezó a animarse y a jugar más por abajo. Porque diez minutos después de esa jugada, un centro del ex Chacarita desde la izquierda pasó a toda la línea defensiva local, Dutari la tocó y Migliore alcanzó a sacarla justo.
Después llegó la expulsión de Encina, que desequilibró el equipo, porque daba la sensación de que Godoy Cruz era superior. Porque Racing no era un equipo definido.
Igual tuvo su chance cuando llegó la gran atajada de Ibáñez. Primero le tapó a Lugüercio, en el rebote Dutari se la tapó a Sosa y otra vez le quedó a Sosa para que el Loco se vuelva a imponer.
Racing era empujado por una hinchada que emociona y que contagió a los jugadores, lo que hizo que el equipo local fuera hacia el arco del Tomba tocado en su orgullo.
En el segundo tiempo, se dio la lógica y Godoy Cruz salió más precavido que en el primero, pero Caruso quedó muy solo arriba y se le hizo más difícil.
Cuando no pasaba nada, el público local empezó a presionar y a expresar su malestar, hasta que Caruso Lombardi, al ver que sus jugadores no podían entrar al área del Expreso, hizo ingresar al alto Caballero para jugar a los centros.
El flaco de 1,91 metros avisó primero y en la segunda no perdonó. Potente cabezazo para vencer a Ibáñez.
Cocca mandó a la cancha a Pinto y a Díaz, pero ya era tarde. Racing reventaba la pelota y se aferraba a ese gol que le dio la primera victoria del campeonato.
Fuente: Uno.
Los dos equipos se pararon con líneas de cuatro en defensa y en el medio, más preocupados en que nos les conviertan que en convertir. Y sin caer en frases hechas, realmente el partido empezó a jugarse como una final.
Está claro que los dos luchan por un mismo objetivo, por eso entraron con más miedo a no perder que a buscar el triunfo. Hasta la mitad del primer tiempo casi que no hubo jugadas de peligro, salvo una chilena suave del Payaso Lugüercio, que atajó Ibáñez, y un zurdazo de Leandro Caruso en la medialuna, tras sacarse a un defensor de encima y que Migliore atajó abajo.
De todos modos, fueron jugadas aisladas, hasta que a los 29 minutos, y después de insistir a puro pelotazo para Caruso y Jiménez, Figueroa se desprendió de la línea de cuatro, se escapó por izquierda, eludió a Sosa y en el mano a mano tapó el arquero académico.
En esa jugada, Godoy Cruz se dio cuenta de que se podía y que haciendo el juego que venía teniendo el triunfo era posible. Por eso empezó a animarse y a jugar más por abajo. Porque diez minutos después de esa jugada, un centro del ex Chacarita desde la izquierda pasó a toda la línea defensiva local, Dutari la tocó y Migliore alcanzó a sacarla justo.
Después llegó la expulsión de Encina, que desequilibró el equipo, porque daba la sensación de que Godoy Cruz era superior. Porque Racing no era un equipo definido.
Igual tuvo su chance cuando llegó la gran atajada de Ibáñez. Primero le tapó a Lugüercio, en el rebote Dutari se la tapó a Sosa y otra vez le quedó a Sosa para que el Loco se vuelva a imponer.
Racing era empujado por una hinchada que emociona y que contagió a los jugadores, lo que hizo que el equipo local fuera hacia el arco del Tomba tocado en su orgullo.
En el segundo tiempo, se dio la lógica y Godoy Cruz salió más precavido que en el primero, pero Caruso quedó muy solo arriba y se le hizo más difícil.
Cuando no pasaba nada, el público local empezó a presionar y a expresar su malestar, hasta que Caruso Lombardi, al ver que sus jugadores no podían entrar al área del Expreso, hizo ingresar al alto Caballero para jugar a los centros.
El flaco de 1,91 metros avisó primero y en la segunda no perdonó. Potente cabezazo para vencer a Ibáñez.
Cocca mandó a la cancha a Pinto y a Díaz, pero ya era tarde. Racing reventaba la pelota y se aferraba a ese gol que le dio la primera victoria del campeonato.
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