domingo, 9 de septiembre de 2007

El Tomba ganó en Córdoba y llegó a la punta

Abrazos. Ovelar es felicitado porque de un tiro suyo llegó el primer gol de Godoy Cruz
“Córdoba a tus pies” sería la frase que estamparían los pósters de difusión del turismo cordobés cuando se refieran al barrio en donde está enclavado el estadio de Instituto.
Y el sábado por la tarde, mirando desde la tribuna despoblada de visitantes tombinos y con más de 6.000 locales, Godoy Cruz tuvo el eslogan del afiche a su disposición. Porque la gran ciudad que se aprecia desde la empinada platea albirroja, quedó a los pies de Godoy Cruz.
Alta Córdoba quedó “Bajo el Tomba”.
Dominada por seres futbolistas que invadieron con todo su fútbol una cancha en la que eran bien visitantes.
El Tomba llegó con su carácter dominante a esa cancha de La Gloria a conquistarles el nombre a sus vencidos.
Primero se vio favorecido por ese cabezazo de Mariano Echagüe, que se equivocó de arco y venció al propio. Y también se convirtió en un acorazado cuando llovían centros al área como flechas que el Indio Julio Moreyra y el Charrúa Jorge Curbelo contenían con sus escudos.
Daban seguridad, además conteniendo al Miliki Daniel Jiménez, que no podía moverse con comodidad.
Gerardo Solana y Nicolás Olmedo participaban en el juego siendo los más claros en un equipo al que le costaba llegar pero que intuía sorpresas.
Y desde el vestuario se vino la mejoría y se cimentó la invasión al campo rival con mayor actividad por donde se lo mirara. Entró Ernesto Garín y salió Fabro. Más velocidad, más ofensiva.
Y ahí nomás, a los 30 segundos, el hijo del ex arquero se lo perdió frente al arquero de La Gloria, Jorge Carranza.
La circulación, los cambios de frente, la salida por las bandas, y la plenitud de dominio se manifestaban en el Tomba.
Costaba entender que Instituto no reaccionara… ¿O no lo dejaban? Parece que la última postura era la correcta. Porque esa gente que dirige Batista no escatimaba esfuerzos y proponía un juego atildado, de control y ofensivo.
Ganaba 1 a 0 y Checho puso más delanteros. Con González adentro llegó el segundo por esa buena jugada de Cappa por la izquierda que habilitó al recién ingresado.
La conquista estaba consumada y quería más. Mandó otro delantero a la cancha (David Fernández) y también hubo otro par de posibilidades.
Godoy Cruz, como el Caballo de Troya, se metió en el corazón del castillo rival y se adueñó absolutamente de todo.
Tomba, tuviste a Córdoba a tus pies.
Fuente Diario Uno.

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