
Goleador. Germán Real es abrazado por Jorge Priotti luego de convertir el primer gol de los Azules.
El golpe había sido duro. Esos cuatro mordiscones del Tiburón dejaron una herida que había que curar. Y la cura llegó anoche con la victoria ante Talleres de Córdoba, que le permite a Independiente Rivadavia alcanzar a líder, Atlético de Rafaela, aunque con un partido más.
El primer tiempo de la Lepra fue la contracara de todo lo que había mostrado en las cuatro presentaciones anteriores. Jugó con un ritmo infernal y lo demostró con las nueve llegadas claras en esos 45 minutos iniciales y con una tarea sobresaliente de varios de sus jugadores.
En el fondo Ledesma impuso presencia cortando los ataques de Talleres y siendo salida de su equipo. A él se le sumaba el movedizo Martinelli, autor de las asistencias en los goles; Gómez, imparable por derecha y aunque no fue muy preciso, se cansó de desbordar, y Negri, que llegó mucho.
Con tanta productividad encontró su premio a los 6 minutos, cuando Martinelli envió un centro (tras un taco de Gómez) y Real de cabeza la mandó a guardar. Después de ese tanto Independiente llegó con una serie de jugadas: remate de Negri que tapó Brasca, otro de Fernández que se fue cerca del palo y así otras.
Y después de tanta insistencia el Azul gritó el segundo, aunque esta vez ayudado por la cabeza de Cuevas, que en su afán por despejar venció a su propio arquero en un tiro libre que ejecutó Martinelli.
Talleres también tuvo sus situaciones, aunque sin éxito, porque Vivaldo se lo impidió a Basualdo y Torsiglieri.
En el segundo tiempo la T salió con la necesidad del descuento, pero a los 10 minutos se quedó con uno menos por la expulsión de Miralles. Igual siguió buscando y lo encontró con un zurdazo de Quiroga, inalcanzable para el “1” de la Lepra. Antes el Flaco le había tapado a Borghello.
A partir del descuento el conjunto cordobés tuvo mayor control de la pelota, pese a que jugaba con uno menos. Mientras que Independiente seguía generando peligro, como ese tiro del rapidito Gómez que dio en el palo. Después pudo aumentar Marcos Fernández, pero en vez de abrirse pateó a las manos del arquero.
Sobre el final el Azul sufrió demasiado, algo que no debería haber pasado si hubiese sido más efectivo. De todos modos pudo mantener la ventaja y reencontrarse con la victoria.
Fuente: Diario Uno
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