lunes, 10 de septiembre de 2007

Batacazo violeta en Tucumán

Abajo. José Luis Zelaye se juega en la marca para tapar el intento del rival. Tomás Farina acompaña.


Punto de oro; con sabor a batacazo. ¡Sí señores! Eso fue lo de Luján de Cuyo en Tucumán ante el Atlético local y 22.000 hinchas que no podían creer lo que veían.
Si se tienen en cuenta los jugadores que hay en los planteles y el juego que mostraron, lo de “batacazo” suena bien. El Violeta venía de dos derrotas consecutivas y tenía que levantarse ante el puntero invicto (con puntaje ideal) y gran candidato a ganar la zona.
La diferencia estuvo en el orden de los equipos. En el local, Claudio Sarría manejaba los hilos de su equipo junto con Diego Erroz, que era patrón en la mitad de la cancha. Luján, el visitante, no se metía atrás e intentaba llegar de contra.
En la primera mitad la multitud empujaba con su aliento y ya a los 7’ Sarría remataba cerca del palo y después Longo, por izquierda, también llegaba pero su centro era despejado por Zelaye ante la llegada de Luis Rodríguez. Apretado comienzo para la visita.
El local dominaba el terreno y la pelota pero dentro del área no tenía peso. Igual, el equipo de Domizi aguantaba y sufría la más clara cuando Carlos Paratore, en una contra, dejó en el piso a Martínez y luego a Tamos pero se la cedió tarde a Rodríguez, que definió sobre Chiarini. En esa jugada se lesionó Ramos e ingreso Diego Próspero.
No hay mal que por bien no venga dice el refrán, porque este cambio ubicó mejor a Zelaye, quien terminó siendo figura.
Luján lo tuvo en el final del PT con una contra de Matías Zbrun, pero Soriano definió mal ante la salida de Ischuk.
En la segunda mitad, el DT Jorge Solari sintió la presión de la gente y les dio cancha a Silva y Leva. Y el resultado fue óptimo, porque una pared perfecta entre los recién ingresados terminó con una gran definición de Leva para el 1-0.
Igual Luján no se impacientó. Siguió esperando para meter el contragolpe aunque nunca se refugió en su área.
Atlético se fue con todo para aumentar, pero su DT hizo ingresar a Sergio Maradona, que del Diego sólo tiene el apellido.
De todas formas seguía el local al ataque, pero en una de esas le dieron una baldazo de agua fría: a los 41’ Zbrun encabezó un ataque y, después de un rebote en el arquero Ischuk tras disparo de Kiezik apareció Zbrun para empatar.
LLegaba el final con los insultos de los hinchas hacia Jorge Solari. Los únicos que festejaban dentro de la cancha eran los once Violetas que dejaron todo en la cancha.
Fuente: Diario Uno

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