lunes, 10 de septiembre de 2007

Maipú tiene un hijo tano

¡Goool! Lo grita con todo Osvaldo Gullace y se suman al festejo Víctor Soto y Fernando Labaké. Triunfazo de Maipú.


Se volvieron a ver las caras nuevamente estos viejos conocidos, el Cruzado y el Tricolor, otra vez en un inicio, en esta especie de nuevo clásico por la rivalidad que existe entre ambos y por todo lo que han jugado en los últimos tres años.
Y ayer no fue la excepción. Fue un partido caliente. En las tribunas, de un lado los Botelleros, que fueron muchos más y del otro los Italianos, que se hicieron escuchar. Y en el campo de juego también hubo mucha adrenalina, un choque bien caliente, friccionado, luchado, jugando cada pelota como si fuese la última. Ninguno de los dos quería perder.
No fue bien jugado, pero sí emocionante. Al principio era muy trabado, hasta que apareció la cabeza del Mono Labaké que con un cabezazo rompió las piolas de Sieracki, luego de un córner de Rodrigo Zapata.
Era fiesta cruzada, pero iba a venir la jugada polémica de la tarde. Fueron a luchar una pelota Cristian Favre, el volante de Maipú, y el puntano Ramiro Vélez, del Güeyma. Favre quedó tendido en el piso y se vivieron momentos lamentables con la lesión del volante de Maipú, que sufrió una fractura. Todos apuntaron a Ramiro Vélez, que se fue expulsado y llorando de la cancha. Hubo cuestionamientos de los hinchas y dirigentes hacia el jugador.
El Rojo ganaba 1 a 0 y con un hombre de más. Todo se daba a pedir del equipo del Gringo Sperdutti, pero el conjunto de Perruzzi reaccionó y el debutante Nicolás Aguirre, el de los botines amarillos, recibió una pelota en el área y remató cruzado para empatar el partido.
Se iba el primer tiempo y se habían vivido muchas emociones. Y quedaban 45 minutos.
Le iba a ser difícil al Italiano sostener el resultado con un hombre menos, y casi lo logra, pero en diez minutos se le cayó la estantería.
Primero con esa obra maestra de Osvaldo Gullace, que la puso de derecha en el ángulo de Sieracki. Justicia en el resultado, porque Maipú fue el que más intentó. Guaymallén, obligado por el hombre menos, se refugió en su campo y sólo apostaba a la velocidad de Nicolás Aguirre.
Los locales festejaban; los Italianos sufrían. Para colmo se iba lesionado el Cabezón Castro. Faltaba el tercero de Maipú en una jugada colectiva muy buena. La inició Gullace, el mejor de la cancha, se la cruzó a Villaseca, éste lo vio a Paratore y el ex Luján liquidó el pleito.
“Hijos nuestros, hijos nuestros, hijos nuestros”, gritaban afónicos los Botelleros. Los de Guaymallén sacaban los trapos y se iban con bronca, tirando algunas piedras.
Ganó el Cruzado en un partido caliente. Cuando se vuelvan a ver en Rodeo, seguro también será emocionante el pleito entre estos dos viejos rivales, que se conocen bastante.
Fuente: Diario Uno.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Grande Cruzado vamos Carajo, en el campeonato anterior no lo quise decir para no quemarlo porque dicen trae mala suerte, sin embargo no logramos ascender. Entonces ahora si lo digo para que nos de suerte.

El año que viene ascendemos al argentino A.

Vamos Cruzadoooo!!!