
EL BOLI NO PUDO. El volante Misael Torres, del Atlético Argentino, intenta recuperar la pelota
Atenas maneja muy bien la pelota al ras del piso. No es novedad. Dos carrileros muy virtuosos como Guillermo Puñet y Fabricio Monetti son utilizados a la perfección por un exquisito Víctor Beraldi, quien además tiene una pegada lacerante. Y bien metido entre los centrales, un grandote como Nicolás Gatto que pivotea, es inteligente y además goleador de raza. Este Albo es cosa seria.
Argentino lo peleó hasta donde pudo con sus modestas armas. El Rafa trabajó toda la semana sobre las bandas preocupado por los desbordes de un Mauro Lagioia que ayer fue absolutamente intrascendente.
El local generó fútbol con sus volantes, zona en la que el Boli se vio rápidamente desbordado, y además sumaba a los laterales Ezequiel Campillay por izquierda y a un Jorge Alturria por derecha, que le ganó toda la tarde al errante Franco Flores. Era mucho fútbol.
Demasiada gente con muy buen pie que generó en poco más de 20’ media docena de situaciones claras (muy claras) de gol. Pero el Albo, paradójicamente, iba a encontrar la apertura del marcador en un penal inexistente sobre Gatto, que el mismo puntano se encargó de cambiar por gol.
Nada para discutir. Era justa la ventaja aunque el Boli lo tuvo para empatar en un zapatazo que Magallán estrelló en el palo derecho del portero local Ezequiel Bardín cuando se moría la primera parte.
Fiel muestra del feo funcionamiento del equipo en la etapa inicial fueron los dos cambios que mandó a la cancha el técnico de Argentino desde el minuto cero. Afuera el tucumano Flores y Jofré, adentro Gastón Coria y el Colorado Andrade. Había que sumar gente en ataque ya que la acumulación de hombres defensivos por naturaleza no había dado sus réditos.
Y así llegaron dos oportunidades neta de gol despilfarradas en ambas ocasiones por el sanjuanino Cristian Pérez. El que no despilfarró la suya fue Gatto, quien con un derechazo cruzado y tras una jugada preparada, paralizó la remontada de la visita estampando el 2-0. Sí, la congeló.
Ni el descuento de Vacca, 5 minutos después, hizo reaccionar a la Academia. Ya las piernas no respondían y el reloj apremiaba. El Boli vendió cara su derrota en Río Cuarto. Por dentro, es consciente que se cayó dignamente ante un serio aspirante al ascenso y eso no es poca cosa.
Fuente: Los Andes.
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