
Desilusión. Los jugadores del Tomba dejaron la cancha entre reclamos
Partido de seis puntos, mismo escenario, idéntico resultado, clima parecido, igual final...
Cuando Juan José Arraya empujó, en clara posición adelantada, el centro de Pablo Calandria, un deja vú pasó por la cabeza de este cronista. No podía ser de otra manera. Godoy Cruz sabía de antemano que jugar en Jujuy no le era para nada favorable. Ni en los antecedentes previos, ni mucho menos en la que había sido su última incursión a estas tierras norteñas.
Los memoriosos recordarán que en aquel encuentro de marzo de 2007, el Expreso había sufrido una caída en la Tacita de Plata gracias a una pésima tarde de Diego Abal. Recordarán que en aquel partido, Enzo Pérez fue expulsado promediando el primer tiempo y que no hubo falta de Candia en el penal que derivó en el 2-1 convertido por Marcelo Quinteros.
Si aquella había sido una derrota con sabor a despojo, ayer no fue la excepción. Fue prácticamente una remake de aquel acontecimiento. La diferencia es que esta vez, las consecuencias de la derrota, fueron mucho mayores.
¿Cuántas cosas, además de los tres puntos, perdió Godoy Cruz en su visita al Norte del país? Muchas más. En primer lugar, perdió la chance de sacarle mayor diferencia a un rival directo en la lucha por la permanencia. En segundo lugar, ya que recién hoy se confirmará el grado de la lesión, perdió a Jairo Castillo, al menos, para los próximos partidos.
El deseo de ganar no sólo pasaba por engrosar el promedio, sino también por evitar que el rival hiciera lo propio.
Gimnasia tuvo un arranque altanero y decidido a pegar el primer mazazo, acorraló a su rival. Y en cinco minutos ya lo había logrado. Ibáñez ya se había ensuciado la ropa en tres tiros de esquina. Entonces, no extrañó que antes del primer cuarto de hora, el elenco jujeño estuviera 1-0 arriba.
El Tomba fue como esos boxeadores que necesitan que le mojen la oreja para reaccionar. Y fue luego del gol de Loeschbor cuándo llegó su reacción. Primero fue Jairo Castillo, quien metió un cabezazo apenas desviado. Y después, en la jugada que derivó en su aparentemente grave lesión, el mismo Tigre no pudo conectar un córner de Figueroa.
Sin Jairo en la cancha, se imaginaba que a los de Oldrá se les vendría el Castillo abajo. Nada que ver. Caruso y Borghello tuvieron una chance cada uno para empardar las cosas.
En el segundo tiempo el Tomba siguió presionando y a los 10’ Figueroa metió un derechazo tremendo desde afuera del área y consiguió el empate, que a esa altura el Expreso merecía ampliamente. El andar sereno del Expreso luego del empate, lo animaba a más. Sin embargo, Oldrá mandó a la cancha a Salomón (defensor) en lugar de Rojas (volante). Inconscientemente, el Tomba retrocedió en la cancha. Ibáñez había salvado la ropa ante Arraya y ante un zurdazo bajo de Ricky Gómez.
Hasta que llegó el gol viciado de nulidad de Arraya y la posterior reacción del Expreso no fue suficiente para llegar al empate. Desvaux dejó al Lobo con diez y Godoy Cruz no pudo aprovecharlo.
Es que a esa altura, el Tomba ya estaba perdido. Una vez más, lo habían “tombado”, en Jujuy.
Fuente: Los Andes.
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