
Abrazo de gol. Carlos Blanco, Víctor Cabral y Carlos Nadalich se lo dan a Cristian Suárez, autor del primer tanto de un Guaymallén que ya no está último.
Cabral, delantero heroico. ¿Quién otro con ese apellido tan ilustre para darle el esforzado pero merecido triunfo al Deportivo Guaymallén sobre Atlético Trinidad de San Juan de 2 a 1? Cuando el partido se encaminaba al empate, Víctor metió un frentazo tremendo debajo del arco sanjuanino e hizo festejar a todo Rodeo de la Cruz.
No le sobró ni un centavo al esforzado y voluntarioso cuadro de Juan Carlos Bermegui, lo ganó sin sobrarle nada, pero la victoria fue justa y le sirvió al equipo de Rodeo para abandonar la última posición del grupo.
Aprovechándose de un muy mal primer tiempo del equipo local, el León sanjuanino jugó tranquilo y manejó mejor la pelota. Así fue como a los 27’ tras una buena maniobra de Leonardo Fernández por izquierda y después de un centro exacto, apareció Tejada por el corazón del área y definió con un cabezazo. Silencio total en el Hugo Pedro Alastra.
No tanto por el gol en contra, más bien por lo mal que jugaba el Tricolor. No se veía en el horizonte algo que pudiera suponer que la historia cambiaría. Al menos en el primer tiempo.
Porque en el complemento la actitud fue otra, para eso el DT local cambió algunas posiciones. Luis Pérez dejó ir por afuera para jugar donde mejor lo hace, de volante central, y el ingreso del talentoso Imperiale le dio otro ritmo.
El rubio volante encabezó un buen ataque y con un pase magistral dejó solo al Negro Suárez con el bueno de Gómez. El batallador volante central, que ayer jugó de ocho, definió con gran categoría, dejando en el camino al “1” visitante. Había que ver cómo el mismo Suárez le daba gracias a Dios mirando al cielo.
El empate le dio una inyección anímica y futbolística también, porque todo lo que no había podido plasmar en todo el partido, el Italiano lo consiguió a partir del empate.
Jugando en campo de Trinidad, Guaymallén fue y fue, movió la pelota de un lado a otro e intentó por todos los medios llevarse la ansiada victoria.
Y quebró la resistencia visitante como se debe hacer: desbordando por los costados. Carlitos Blanco metió un gran desborde por izquierda y metió un centro milimétrico para la testa de Víctor Cabral.
El del apellido con historias de proezas metió un cabezazo fusilador para todo el desahogo del Güeyma, que no sólo volvió a sumar de a tres en una semana complicada, también festejó porque ya no está último en la tabla.
Fuente: Uno.
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