
Festejo. Javier Villaseca junto a Luciano Ábalos en el empate. El delantero se lo dedicó a Gustavo Molina.
No era lo esperado, pero Deportivo Maipú sumó un punto que suma y que sirve, y por las circunstancias terminó siendo valioso para los Cruzados.
Maipú cometió muchos errores, y en gran parte del partido se mostró desconocido al nivel de juego que acostumbra desplegar. Le costó mucho inquietar a Central, y teniendo en cuenta el planteo mezquino de la visita, que se conformaba con un empate, las situaciones de gol casi no existieron.
Coria y Zapata intentaron desde fuera del área pero sin lastimar, y en la primera etapa sólo hubo una clara para cada uno. A los 19’ salió Medina desde el fondo, Torres la siguió desde mitad de cancha y entre toques con Gamba pisó el área y al momento de definir cara a cara con Montenegro, la mandó metros arriba del arco Ferroviario. A los 42’ García Chamut envió un centro cruzado, y en el segundo palo ganó de cabeza Sáez pero la pelota dio en el travesaño, para suerte de Maipú, que descuidó todas las marcas.
En la primera del complemento Sáez recibió en el área sobre la derecha, y como los últimos hombres Cruzados se fueron sobre él, el delantero la abrió al medio para que Rodríguez en soledad sentenciara a Olguín, y enmudeciera el estadio.
Ingresó Luciano Ábalos y minutos después Quispe, para sumarse a Villaseca y Gamba, y así buscar el empate, pero Central lo metió en un embudo, que siempre moría en las manos de su arquero sin correr peligro. Hasta que la visita falló en una, y Villaseca no perdonó. Llegó un centro de Torres , Ábalos no pudo conectar, y el delantero con fuerza definió ante el arquero devolviéndoles el alma a los Cruzados que vieron el partido.
Fuente: Uno.
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