sábado, 28 de febrero de 2009

La salvación Azul estaba en el banco



Ariel Ortega, rodeado de camisetas azules, celebra el tercer tanto.
Estaba en el banco. La salvación de Independiente se encontraba afuera. Cuando la historia parecía teñirse de negro, los cambios le dieron aire al equipo y el Azul se reencontró con la alegría.
La Lepra vivió una semana de terror y eso se tradujo claramente en el campo de juego. Porque desde que sonó el pitazo inicial el elenco de Jorge Ribolzi fue un manojo de nervios donde no le salió absolutamente nada.Y encima desde las tribunas sólo bajaban insultos. Ortega y Garipe, por su pasado tombino-, los más apuntados.
Dentro de ese panorama de desesperación las ideas no aparecieron, entonces el Azul no contó con argumentos sólidos para atacar y sufrió cada vez que debió retroceder y achicarle los espacios a su rival. ¿Conclusión? El conjunto mostró mucho desorden y terminó siendo una suma de voluntades. De lo más flojo jugando en casa.
El esquema ofensivo propuesto por el DT, poniendo tres delanteros, no dio resultado y estuvo lejos de transformarlo en un elenco súper ofensivo durante la primera etapa. El Burrito Ortega fue una sombra de lo que alguna vez mostró con la camiseta de River.
Todo esto lo aprovechó muy bien All Boys, que con simpleza se puso en ventaja y pudo irse con otro gol a los vestuarios. Falló en el remate ante Guzmán y en el balance lo terminó pagando muy caro.
El descanso le trajo aire nuevo a la Lepra y el adiestrador metió mano en el banco de suplentes. Mandó al campo a Tonelotto y De la Vega y sus muchachos no le fallaron en el instante más caliente del compromiso, cuando todo era incertidumbre.
En cuatro minutos dio vuelta el resultado con gran eficacia, primero igualó el delantero y luego pareció el Hormiga para revertir insultos por aplausos.
Todo pareció quedar liquidado con el penal convertido por Ortega (infracción a Gómez), pero las dudas en el fondo continuaron y la visita se puso a tiro del empate con la conquista de Gigliotti.
Aunque el árbol no debe tapar el bosque, porque las enormes falencias colectivas quedaron disimuladas con el enorme trabajo de Luis Tonelotto, quien en el Parque se cargó el equipo al hombro y terminó siendo la pieza clave para volver a cantar victoria. No hay dudas que es fundamental para este modelo leproso y pide titularidad.
Los tres puntos se sufrieron demasiado, pero el triunfo vale para poner un poco de alivio y sol a los días tormentosos que se registraron en el Bautista Gargantini.
Fuente: Los Andes.

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