
El plan perfecto. Así fue la obra corta que se presentó ayer en el desolado Malvinas Argentinas, sólo para críticos y gente ligada a ambos clubes, entiéndase por dirigentes.
El primer gol de ayer. Lo convirtió Figueroa, que festeja con Caruso y Borghello, quien le tiró el centro. Sobre la hora Sigali logró la victoria.
Fue un plan estratégico ideado por un director como Diego Cocca y plasmado por catorce actores protagónicos y de reparto.
Porque a Cocca le sirvieron esos ensayos con tres defensores, y esa estrategia de poner un volante más, y ayer sobre el césped del Estadio de los mendocinos le salieron las jugadas tal cual lo había previsto.
Con el beneficio que puso a Leonardo Sigali en su puesto de marcador central y sacó a ambos marcadores de punta. Y ese jugador que reaparecía tras una operación de meniscos –no jugaba desde la 2ª fecha, ante Almagro– fue precisamente el que acaparó la atención de las cámaras fotográficas y de TV tras su gol del triunfo.
Ese partido que se había suspendido a los 18’ del segundo tiempo el 5 de marzo por disturbios entre los hinchas del Tomba y la policía detrás de las tribunas cuando estaba 1 a 1, ayer tuvo su continuidad y Godoy Cruz se lo ganó a San Martín de Tucumán. En 27 minutos lo superó 2 a 1 para engordar el marcador global y llevarlo a un 3-2 magnífico para el local.
El Tomba solamente tiene cinco equipos arriba (está a 4 del puntero, Lanús) y está en la misma línea que Gimnasia LP. Pero mirando los promedios, la ganancia de ayer es mucho más amplia y generosa. Tiene a 8 equipos más abajo en esa lista y además los mandó a los tucumanos a un descenso directo. El presente le sonríe.
A Godoy Cruz y al DT les sirvió de lección ese proyecto de especulación del partido pasado ante los platenses, y ayer se despachó con una ambiciosa puesta en escena de fútbol soltado al ataque, con rapidez de desplazamientos, sin pelotas laterales y con jugadores con línea directa al arco que defendía Marcos Gutiérrez.
Así la comunicación fue más fluida y se entendía el fútbol que intentaba Iván Borghello para ganar en velocidad, proteger la pelota y darle un verdadero pase gol a Víctor Figueroa. En apenas 6 minutos de ese minipartido ya se tenía una precisión: no se iba a retener el balón y se iba a tratar de superar en esfuerzo físico al rival.
Pero como los de enfrente también juegan, ese centro envenenado y resbaloso para las piernas locales se transformó en rebotes y salvadas, hasta que Gustavo Ibáñez impactó el derechazo del empate.
Entonces fue tiempo de cambiar algún actor y se produjeron los 6 en ambos elencos.
Más agresión y ambición por parte de Cocca en su afán de ganar 3 puntos en 27 minutos (fue un negoción) porque a uno del final de ese segundo tiempo de 14’ llegó el tiro libre del uruguayo Martínez, que le apuntó al travesaño o al gol. Fue lo primero porque cayó el rebote y había como cien piernas tombinas para pegarle. Pero le dio una de Sigali (ayudada de afuera por Contreras, Mansur, Suraci, Rodríguez, Nieva...) para festejar en el teatro del fútbol vacío.
El plan perfecto estaba consumado. El director, feliz; los actores, sonrientes y la gente en su casa.
Fuente: Uno.
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